Existe un sentimiento poco agradable, el cual sin duda lo vamos adquiriendo a medida que crecemos.Cuando somos niños, no nos importa quien es el otro niño, lo importante es jugar y compartir, indistintamente del sexo o condición social
Esa ingenuidad con los años desaparece dando a florecer sentimientos o intereses comunes que nos unirán o nos separarán.
Ante la inminente ruptura de una amistad, siempre es necesario y se debe hacer lo posible por conciliarla y tratar de recuperarla.
Pero si una de las partes no cede por orgullo o desinterés, entonces lo mejor es limpiar la agenda y poner punto final, aislándola para que el tiempo la deposite en el olvido, diluyéndose como lo hace una nube al caer el sol.
La indiferencia es un sentimiento muy perverso, si sientes que lo posees, entonces es momento de que te hagas una revisión del porque eres así; yo haré lo mio, sin duda alguna
Feliz fin de semana...

















